Violencia contra las mujeres en el mundo digital

Christin

 

¡Dame tu clave de Facebook!

¿Por qué me dejas “visto” en Whats App?

¿Con quién te escribes?

¿Por qué no me muestras tus mensajes, qué estás diciendo?

¿Tienes otro?

 

Fuente: www.flickr.com

Quizás ya has escuchado frases parecidas y te sentiste obligada a mostrar tus mensajes o tu cuenta de Facebook a tu pareja. Lo que quizás no sabías es que estas frases representan una forma de violencia contra las mujeres. Cada agresión a la integridad de una persona y a su privacidad es violencia.

Violencia psicológica. Primero, este tema se puede ver en el marco de la violencia psicológica. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) en Ecuador, el 53,9% de las mujeres de más de 15 años son afectadas de este tipo de violencia. La violencia psicológica, en general, incluye por ejemplo palabras ofensivas, perturbaciones emocionales, amenazas y ocasiona disminución de la autoestima de la agredida. Luego, las mujeres pueden incluso aceptar la violencia por miedo del abandono. Esta forma de violencia también puede verse en el mundo digital. Justificándola con motivos como celos, desconfianza, temor o  incluso protección de otras personas, y mediante solicitudes, acusaciones o  provocaciones una pareja puede demandar tus contraseñas y el acceso a datos y mensajes privados. También hay casos donde las agredidas los dan “voluntariamente” para probar su inocencia. Lo importante es que entendamos que no tenemos que sentirnos obligadas a hacerlo, y que nadie tiene el derecho de invadir nuestro espacio privado.

Fuente: www.flickr.com

El control. Vale la pena mirar, en particular, el aspecto del control de los agresores sobre sus parejas. Se puede observar una nueva forma de violencia de género en las redes sociales que afecta sobre todo a las chicas adolescentes. Si antes sus parejas les prohibían salir con una persona, ahora  ellos tienen que saber a quiénes llaman, con quiénes se conectan  o quiénes son sus amigos en Facebook, para lo cual revisan sus mensajes en el celular o su actividad en las redes sociales. Los agresores exigen ver qué páginas visitan sus parejas e incluso exponer imágenes degradantes. En consecuencia, las agredidas sufren una situación de presión que les puede ocasionar daños psicológicos. Las redes sociales se pueden transformar en un mecanismo de control y monitoreo permanente de las actividades de las mujeres. En cuanto a relaciones amorosas, muchas veces en el noviazgo, este control puede interpretarse peligrosamente como expresiones naturales del amor, cuando en realidad es el comienzo de una relación toxica.

 

Fuente: www.flickr.com

Ciberacoso. Más allá de la violencia de pareja, existen también otras manifestaciones de violencia específicamente contra las mujeres en el mundo digital, sobre todo en las redes sociales. Una es el envío de mensajes con el propósito de molestar o humillar. Otro es la publicación de contenido que denigra a la agredida, que se puede conectar con amenazas o chantajes de mostrar fotos o videos no deseados. En esos casos, pueden ser objeto de agresiones y ataques recibidos a diario en sus redes sociales. Esta forma de violencia contra las mujeres se denomina ciberacoso. También puede tener una conexión con violencia sexual, cuando se trata de mensajes, amenazas o chantaje con imágenes o videos que abarcan contenido sexual. Además existen muchos medios que descalifican a las mujeres y sus cuerpos en las redes sociales. Por tanto, las mujeres son representadas como un mero objeto para el consumo masculino, naturalizando así las desigualdades entre hombres y mujeres, reproduciendo estereotipos y patrones sociales que contribuyen a la violencia contra ellas.

¿Qué podemos hacer? Inicialmente, hay algunas cosas que podemos hacer para prevenir las formas violencia contra las mujeres en el entorno digital. Primero, tenemos que tener presente qué contenidos subimos a nuestras perfiles y luego, es importante configurar estos perfiles con medidas de seguridad, donde solo tienen acceso a información privada, los contactos o personas que explícitamente autorizamos. Segundo, hay que cambiar las contraseñas de vez en cuando y, no dejarse presionar para facilitarlas o revelarlas. Además, no aceptar solicitudes  de contacto de personas desconocidas o que no son de confianza. Es decir, mantener el control sobre la gestión de nuestra privacidad.

Después, es necesario que tengamos muy claro qué existe violencia en el mundo digital que no puede ser justificada, ni por la pareja ni por nadie:

Es violencia cuando…

… tu pareja te obliga darte tus claves del teléfono o redes sociales.

… controla las páginas que visitas.

… te fotografían sin tu consentimiento en espacios públicos o íntimos para luego compartir esas imágenes.

… se usan mensajes, fotos o videos por amenazar y chantajear.

Y, finalmente, también es violencia cuando las redes son utilizadas para subir contenidos sobre la violencia contra las mujeres. Debemos ser conscientes y estar atent*s frente a la presencia de violencia contra las mujeres en el mundo digital.

Fuentes:

 

https://www.metroecuador.com.ec/ec/estilo-vida/2017/06/14/violencia-simbolica-dame-clave-facebook.html

http://www.educarenigualdad.org/las-redes-sociales-generan-nuevas-formas-de-violencia-de-ga-nero-entre-los-ja-venes

https://www.clarin.com/entremujeres-mexico/genero/alla-140-caracteres-violencia-redes-sociales_0_BydTCnuFx.html

http://www.sumate.eu/2016/11/stop-violencia-genero-redes-sociales/

http://www.casmujer.com/single-post/2016/04/22/Las-redes-sociales-y-la-violencia-contra-la-mujer

 

 

La violencia invisible

Larissa

Manipulación, control, chantaje y  también golpes y patadas, no sólo son problemas de las relaciones heterosexuales,  la violencia también ocurre en relaciones del mismo sexo.

Si hablamos de la violencia de pareja, usualmente se imagina un agresor, según los estereotipos, como un hombre, alto, fuerte, agresivo, mientras que las mujeres agredidas son  tiernas, delicadas, débiles y emocionales. Una mujer que maltrata a su pareja es una imagen casi inimaginable en nuestras cabezas.

Según la Organización Mundial de la Salud, al menos 3 de cada 10 mujeres son violentadas física o sexualmente por su pareja (WHO 2013). Aunque la violencia contra las mujeres en relaciones de pareja (VcM) es solo un tipo de violencia entre muchas, es la más extendida del planeta. En la mayoría de los casos son mujeres en relaciones heterosexuales las que sufren violencia proveniente de sus (ex)novios o (ex)esposos. Pero no solo las mujeres heterosexuales sufren violencia de pareja,  también es un problema en las relaciones del mismo sexo, aunque no necesariamente se quiera reconocer.

Cuando se trata de violencia de pareja o expareja del mismo sexo, se habla de la violencia intragénero. El problema es que no hay cifras, ni estadísticas oficiales que muestren claramente su prevalencia.

                                                   Foto: @katdoubleve / photocase

Hay pocos estudios que se hayan aproximado al tema. Un estudio realizado por la Universidad de Northwestern (Chicago) en el año 2014, concluyó que entre el 25% y el 75% de las lesbianas, gays y transexuales fueron víctimas de violencia de pareja. Recientemente, un estudio del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM), reveló que un 30% de las personas homosexuales reconoce haber ejercido violencia hacia sus parejas del mismo sexo y el 60% conoce a alguien que ha sufrido violencia, mayormente psicológica. Estas cifras son parecidas a las de las relaciones heterosexuales. Pero en el caso de la violencia intragénero la cifra debe ser más alta porque muchas mujeres y hombres homosexuales no se atreven denunciar a su pareja.

Existen muchos prejuicios cuando se habla sobre la violencia intragénero. Alguna gente piensa que las relaciones del mismo sexo son igualitarias y no hay violencia, pero no necesariamente es así. La violencia no tiene  nada que ver con la fuerza física, más bien con la posición de dominación y sumisión. Y existen los mismos problemas de dominación y sumisión que en las otras relaciones.

Las raíces de la VcM están basadas en el desequilibrio sexista e histórico de poder que existe entre hombres y mujeres que viven en una sociedad patriarcal.  Este desequilibrio de poder también puede darse en las relaciones entre personas del mismo sexo.

La violencia intragénero también es parte de una sociedad patriarcal y tienen una dinámica similar a la de la violencia contra las mujeres en relaciones heterosexuales. Los tipos de violencia son similares. Lo único en que se diferencian es que no hay roles de género definidos. En las relaciones del mismo sexo no necesariamente alguien cumple un rol femenino o masculino.

Hablamos de violencia intragénero cuando existe una desigualdad de poder y una persona ejerce su poder para hacer daño a la otra o para hacer prevalecer su opinión. Otra forma es que una de las partes quiere tener control sobre la otra. Le pone reglas sobre cuándo y con quién salir, cómo se viste o controla sus gastos económicos.

Las formas de violencia son las mismas que en una relación heterosexual (física, psicológica, económica, sexual) aunque con algunas características específicas.

Una de estas es el chantaje de hacer pública su orientación sexual, especialmente cuando se tiene temor sobre cómo reaccionará la familia, amig*s o coleg*as del trabajo y  de ser discriminad* por ell*s.

Denunciar a la pareja no siempre ayuda. Por ejemplo en el Perú y muchos otros países todavía no hay leyes que protejan a l*s agredid*s contra la violencia intragénero. Además, a veces la policía no toma en serio las llamadas de una mujer que dice ser maltratada por su novia.

                                                                              Foto: @katdoubleve / photocase

La ausencia de leyes es sólo un problema con que se ven confrontad*s l*s integrantes de la comunidad LGBTIQ. Otro problema es el apoyo de la comunidad LGBTIQ. La violencia intragénero es un tabú en el colectivo porque se teme dañar la imagen de la propia comunidad. Sin embargo el hecho de que la propia comunidad LGBTIQ se involucre, podría ser muy importante ya que conocen la verdadera situación de la gente. Muchas personas sufrieron en su juventud discriminación por ser homosexuales lo que afecta sus futuras relaciones. La comunidad podría utilizar sus conocimientos para desarrollar medidas adecuadas de acercamiento al tema y encontrar soluciones para l*s agredid*s. Además con un mejor acceso a l*s involucrad*s.

Por otro lado, no hay un gran interés público en el tema y todavía existen varios mitos y prejuicios que dificultan la investigación y erradicación de la violencia intragénero. Para mejorar la situación hay que distanciarse de los estereotipos y analizar la realidad de la vida de la persona que ama a una persona de su mismo sexo. La violencia es un problema que afecta a todas las partes de nuestra sociedad y no solo a un grupo específico. Es importante implementar un marco institucional que proteja a l*s agredid*s y que tome en cuenta las circunstancias especiales de las personas LGBTIQ. Para ello es necesaria una mejor cooperación entre esta comunidad LGBTIQ, el Estado y la sociedad civil. El personal de los Centros de Emergencia existentes, incluyendo la  propia Policía, debería saber cómo tratar adecuadamente estos casos, con capacitación especializada.  Deberían crearse Centros de emergencia y de consulta especializados en el tema de la violencia intragénero. Hay que hablar de los problemas y hacer la violencia intragénero visible, porque existe. Deberíamos analizar las estructuras en las que crece esta violencia y desde allí empezar a trabajar para prevenirla y erradicarla.

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Fuentes:

WHO: http://www.who.int/gender/violence/who_multicountry_study/summary_report/chapter2/es/index2.html

El diario: https://eldiariony.com/2017/05/02/el-drama-del-doble-armario-la-violencia-invisible-dentro-parejas-del-mismo-sexo/

Generando Igualdad: http://www.generandoigualdad.com/que-es-la-violencia-intragenero/

Cascara amarga: http://www.cascaraamarga.es/politica-lgtb/lgtb-espana/14325-el-30-de-los-homosexuales-reconoce-haber-ejercido-violencia-hacia-sus-parejas.html#.WO8z1lq76EM.twitter

Playgroundmag: http://www.playgroundmag.net/articulos/reportajes/violencia-parejas-mismo-cobra-victimas_0_1964203593.html

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#NiUNAcosoMás

Angelica

Muchas veces suponemos que en las universidades se encuentran solamente personas pensantes y capaces de guiar por el camino profesional y, por qué no, también  por el camino personal. Sin embargo, como en cualquier lugar del mundo, existen personas con mala intención y que pueden pasar desapercibidas a los ojos de l*s estudiantes. Al tener una posición más elevada respecto a sus alumn*s, algunos profesores creen que pueden abusar impunemente de su poder y, para ello,  buscan a quienes se encuentran en una posición de notoria vulnerabilidad respecto de ellos, mujeres jóvenes, con una posición más subordinada debido a su condición de mujeres y además a que l*s docentes representan la autoridad.

La violencia hacia las mujeres no solo es ejercida por hombres que no tienen educación o bajo nivel económico sino también por hombres con perfiles académicos “excelentes” y con altos puestos laborales como “profesores-doctores”. ¿Quién va a pensar que un profesor de ese nivel tendría un lado oscuro, abusador?

En el año 2015, una universitaria hizo una denuncia en contra de su profesor por acoso y coacción sexual. Durante ese año ella fue delegada de su curso y la intermediaria entre sus compañer*s y l*s profesor*s. Fue allí cuando un día su profesor la invitó a un congreso en la capital y se ofreció a hacerle un tour por el campus universitario. Muy emocionada por la noticia e ilusionada por conocer la universidad matriz la estudiante aceptó, sin imaginar que esto se convertiría para ella en una pesadilla.

Durante el tour por el campus universitario, la estudiante fue coaccionada sexualmente por su profesor. Al volver a su ciudad, ella intentó hablar sobre lo ocurrido con otros profesores pero solo le aconsejaron que no dijera nada porque era un hombre poderoso, así que decidió callar por un año y medio, hasta que un día se animó a denunciar gracias al apoyo de otr*s estudiantes.

                                                Fuente: Twitter del Centro de Estudiantes de Medicina – Paraguay

Motivada por el soporte de sus compañer*s y tod*s l*s estudiantes de su universidad hizo el hashtag #NiUNAcosoMás, consiguiendo de esa forma que esta denuncia no solo se trate de una lucha entre una estudiante y un profesor en particular sino en la de tod*s l*s estudiantes  del país.

El acoso en la universidad es una conducta particularmente grave en el caso de profesores hacia las estudiantes, que no pueden defenderse por temor a reprobar la materia o de convertirse la burla de sus compañer*s.

Esta conducta, dependiendo de la vulnerabilidad de la agredida, puede ser de diversa intensidad y manifestarse a través de sobornos, intimidación, amenaza, coerción, chantaje y, en el peor de los casos, abuso sexual.

                                                                       Fuente: Periódico “El Observador Mujer”- Uruguay

Por lo general las universidades no cuentan con protocolos institucionales para combatir estos actos ilícitos y proteger a las víctimas. Solo se puede luchar a través de denuncias en el ámbito penal, con todas las enormes dificultades que ello implica para las agredidas. Esto no debería de ser así ya que siendo la universidad una institución de educación superior, que forma profesionales y contribuye al desarrollo de la sociedad futura, tiene la responsabilidad de implementar medidas claras para prevenir que estas situaciones se presenten en sus campus y, en caso de producirse, proteger a la estudiante y sancionar drásticamente a los docentes que cometen estos abusos. Es hora de levantar nuestras voces y decir #NiUNAcosoMás.

Bibliografía.

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