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¿Sí? ¿No?, lo que importa es la causa

Alejandra

El pasado 8 de marzo (Día internacional de la mujer) se dio el paro de las mujeres a medio    día, en ese contexto, mis compañeras y yo empezamos a hablar de la situación de las mujeres en el mundo y su actual participación en diferentes espacios “no tradicionales”, como por ejemplo en el espacio político, en su acceso a la educación y a espacios laborales que antes eran considerados masculinos. Pero había una pregunta que rondaba en mi cabeza cuando hablábamos de los derechos de las mujeres ¿Qué es el feminismo? ¿Soy feminista?

 

Antes de responder me puse a indagar y me llamó la atención una frase de Mary Wollstonecraft “No les deseo (a las mujeres) que tengan poder sobre los hombres, si no sobre sí mismas”.

Entendí así que el feminismo no busca  la supremacía de las mujeres busca la igualdad de oportunidades y de los derechos entre hombres y mujeres, y me quedó claro que, en cambio, el machismo es una creencia de superioridad  de los hombres que desvaloriza a las mujeres, por lo tanto que el feminismo no es lo opuesto del machismo. He podido comprender que realmente tod*s caemos de una u otra manera en actitudes machistas porque hemos caído socializad*s en ellas y están presentes en cada aspecto de nuestras vidas, un claro ejemplo es la publicidad sexista. El machismo, también está presente en las canciones, en la manera en la que nos vestimos, absolutamente en todo. Lo  importante es abrir los ojos ya que una vez abiertos, aprendamos a mirar la vida de otra manera y a vivir la realidad de una forma completamente diferente.

Vivimos en una sociedad burbuja que nos ha hecho creer que nos encontramos en igualdad y mucha gente que realmente lo cree, mientras que en la realidad nos demuestra lo contrario. Por ejemplo, las mujeres destinan en promedio 36,32 horas semanales al trabajo no remunerado desempeñando dobles o triples jornadas, mientras que los hombres tan solo le dedican 15,7 horas; lo que implica que las mujeres invierten más del doble del tiempo que los varones en trabajo no remunerado[1].

¿Qué es lo que podemos hacer para cambiar esta situación? Pues el cambio está en nosotras mismas, nuestros derechos como mujeres fueron vulnerados a lo largo de la historia y por ellos es fundamental que el cambio parta de cada una de nosotras. Cada paso que damos importante y sin duda todas podemos aportar con un cambio de actitudes, donde rompamos los roles de género tradicionales, ya que no existen cosas específicas que hagan los hombres o las mujeres, estos roles  solo nos quitan las oportunidades de ser lo que realmente lo que queremos ser.

Por ello es que romper los roles tradicionales que nos impone la sociedad que refuerzan mitos y estereotipos como: a qué edad ya deberías habernos casado, o que  la mujer siempre debe ser delicada, sensible, preocupada, interesada por la apariencia y siempre arreglada, en cambio los hombres siempre deben ser fuertes, racionales e independientes. Todos estos son algunos ejemplos de los roles y creencias que en realidad se nos imponen. Como resultado, muchas veces, se termina dejando de lado lo que realmente queremos ser y hacer.

La Juventud está perdiendo la costumbre de luchar por las cosas, las grandes luchas por los derechos de las mujeres, las hicieron nuestras abuelas y madres. Gracias a ellas, nosotras vivimos en una sociedad donde ya no debemos luchar para emitir nuestro voto o acceder a la educación, pero desde mi perspectiva todavía nos queda mucho por conseguir. El feminismo se está renovado y quizás ahora la modalidad de lucha sea otra, pero de una u otra forma, debemos pelear por nuestros derechos, ya que al final,  como todo lo que no se cuida, corre el riesgo de perderse. Debemos defender nuestra participación en el espacio público de la sociedad, tener voz  y que se escuche muy fuerte, demostrando así que también el feminismo se ha renovado.

Esto es solo un llamado a la reflexión, porque la pelea por la igualdad continúa para que esta sociedad logre un cambio y sea un lugar mejor, las mujeres luchamos por un fin común nuestra causa principal que siempre es y será la igualdad entre hombres y mujeres. Que cada mujer tenga el control de su propia vida.

Si crees que las mujeres merecen un salario  y un trato justo, eres feminista; si defiendes los derechos de las mujeres, eres feminista; si crees que las mujeres merecemos respeto, eres feminista; si tú como mujer crees que puedes conseguir todo lo que sueñas y todo lo que quieres, eres feminista.

Tomemos parte en la lucha por la igualdad y seamos dueñas de nuestra vida de nuestro destino, de nuestro tiempo, que cada mujer sea realmente libre de  emanciparse y de gozar plenamente de la igualdad de oportunidades. Seamos una fuerza imparable.

 

Fuentes de la infografía

[1] Encuesta Continua de Hogares Montevideo-Uruguay Septiembre de 2008

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Autoestima

Alejandra

Valentina, una chica hermosa, tierna, muy amable con cualidades que  todas quisiéramos tener. Simplemente era feliz, por su cabeza no pasaba su apariencia hasta que un día todo cambio. Se vio al espejo y comenzó a pensar que no era suficiente, se puso a dudar de si misma y pensó que ya no era linda y, poco a poco, empezó a creer que todo ya no era maravilloso. La felicidad había desaparecido y ya no quedaba nada de la chica que solía ser. Había perdido su identidad, se convirtió en algo que ni ella misma podía reconocer. La historia de Valentina puede representar a millones de nosotras y también a alguien cercana que pasa por una situación similar.

 

¿Qué entendemos por autoestima? La podemos definir como “El aprecio o consideración que una persona tiene de sí misma”; pero ¿Qué pasa cuando no sientes este aprecio por ti? ¿Dónde y en qué etapa empieza a surgir la baja autoestima? Se puede atribuir a diversos factores a los que se enfrentan las niñas y adolescentes entre ellos: situación familiar, los estereotipos que te asigna la sociedad, la vida en el colegio, etc.
La  baja autoestima marca tu  manera de vivir. Puede ir desde cómo te vistes hasta la manera cómo te comportas, ya sea en un ambiente escolar o de trabajo. La baja autoestima no es un problema exclusivo de la adolescencia y si no se resuelve, se puede arrastrar hasta la adultez, ya con otro tipo de conflictos.

Muchas adolescentes y jóvenes dejan de lado diversas actividades a causa de una baja confianza en su cuerpo. Por ejemplo: evitan ir a la piscina o la playa; a la inversa otras realizan deportes porque tal parece que también el “estar en forma” se ha vuelto más un tema de moda que de salud. Muchas compran ropa con tallas cada vez más pequeñas e irreales que las  acomplejan, etc. Los estándares de belleza que se imponen, hacen que se busque una perfección que no existe pero que está acompañada de tanta publicidad que conduce a que las adolescentes, que se encuentran en un ciclo de desarrollo y formación de la personalidad, acepten estos estereotipos y al no alcanzarlos entren en estados de depresión que pueden ser fatales.

Sobre esto último, actualmente la relación con las redes sociales es determinante, muchas adolescentes buscan aceptación y puede darse el cyber bullying que es muy difícil de controlar.

 

Otra manifestación de baja autoestima se da en las relaciones de pareja. Por ejemplo en el noviazgo, donde aprovechándose de esta situación se producen chantajes, situaciones de control e insultos tratando de desvalorizarlas. Si alguna vez presenciamos alguna situación similar debemos intervenir, decir que esto No Es Algo Normal y que si alguien te va a querer, que te quiera BIEN. Las chicas deben saber que nadie, absolutamente nadie, puede hacerlas sentir menos, que valen muchísimo y recordarles que nadie tiene el derecho de hacerlas  sentir inferior.

Salir a la calle y escuchar comentarios como: “mira la gorda”, “mira la flaca”, “esa enana”… son adjetivos que pueden marcar toda la vida de una persona.

Lo que propongo es Involucrarnos y realizar una vigilancia permanente. Si vemos a alguien en la oficina, en el colegio, que se encuentre decaída, distraída, que se menosprecia, es decir signos de alarma, tenemos que estar prestas a dar nuestro tiempo y nuestra escucha.

Siempre  hay que recordar que somos valiosas, que cada una de nosotras tiene una belleza única y somos genuinas a nuestra manera de ser, que nadie es más ni nadie es menos, ¡una es lo que es! Tenemos un potencial muy grande y si hay algún obstáculo muchas veces, el límite te lo pones tú. Recordar que no estás sola, que cuentas siempre con apoyo. Las personas tendrán un concepto de belleza pero es uno de miles porque  la belleza está en el ojo de quien la observa.

Y si no lo escuchaste hoy, eres BELLA, eres IMPORTANTE y tú vales la pena.

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